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En el camino real de la antigua encomienda española de 1580, al pie de las Sierras Chicas y en una superficie de más de 1500 hectáreas de añejos bosques y campos, se erige la Estancia Alto San Pedro, inaugurada en 1890.
Cuenta la historia que Don Francisco de Aragón recibió de la corona en 1588, y a título de encomendero de indios y terratenientes, gran parte del valle que los españoles bautizaron como “la Punilla”, nombre conservado a lo largo |
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del tiempo para denominar la fracción de tierras que recorre el camino que hoy se llama de “Los Artesanos” o “del Pungo”.
A comienzos del siglo XVIII el capitán José de Calderilla adquiere una porción de estas extensiones denominadas “La Cañada”, las que cubrían el territorio que respalda las sierras entre La Cumbre y Huerta Grande, hasta lo que hoy es Ruta 38.
Fueron sus descendientes quienes levantaron las primeras construcciones del pueblo, entre las que está la “capilla de La Cañada”, de 1770, en donde se encuentran también los restos del cementerio de los viejos habitantes, esclavos y algunos aborígenes. Este monumento histórico, cedido al municipio hace poco tiempo, formaba parte del predio de la Estancia Alto San Pedro y constituye un importante vestigio del pasado que nos une, convertido en lugar de culto y de conmemoración de nuestras tradiciones gauchas. |
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El antiguo casco de la estancia es la actual “Casa de Campo”, donde el visitante puede asistir al resto bar o al salón de té en una construcción que conserva su estructura original de fines del siglo XIX, caracterizada por una gran galería con arcadas que miran hacia el bosque, y cuyas paredes están asentadas en enormes ladrillos de adobe (barro sin cocer). |

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Por los años 1912 o 1913 un próspero odontólogo porteño, de apellido Varela, adquiere la propiedad, encantado por la belleza de la zona, y la dota de nuevas dependencias y atractivos. En 1916 edifica “La Rosada”, un anexo con 8 habitaciones que destina a casa de huéspedes. En 1920 construye la primera pileta de natación de la zona. Fue levantada con piedras extraídas de la quebrada de Alto San Pedro. Ya en los años 20 la estancia era visitada por turistas y gente de la zona para a disfrutar de baños en la piscina de aguas de vertiente.
Para realzar la estancia con atractivos vanguardistas de época, se construyó ese mismo año una cancha de tenis y otra de mini golf con fieltro de color verde, para semejar el césped.
El actual “chalecito de los novios”, suitte nupcial externa, fue levantado entre 1915 y 1920.
Posteriormente se construye el “chalet Berta Singerman”, fue aquí donde la famosa interprete de poesía y actriz de teatro se refugiaba largas temporadas encontrando inspiración y sosiego.
La estancia se autoabastecía de carne, leche, huevos, manteca, miel, gallinas y conejos. Contaba con una extensa y fértil huerta ubicada cerca del arroyo que atraviesa el bosque de plátanos, nogales, castaños y alcornoques portugueses. La pequeña pileta que hoy puede apreciarse en el lugar se utilizaba como depósito de agua de riego. Estaba rodeada de reducidas construcciones, las viviendas de los peones, hoy prácticamente inexistentes.
Doña María Loza de Rivero cocinaba dulces caseros con frutos del lugar como manzanas, duraznos, peras, membrillos, ciruelas, higos, frambuesas y cerezas. Se hicieron muy famosos en la zona, y se vendían a visitantes citadinos, los primeros turistas que viajaban a la zona.
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La actual “Pulpería”, comedor criollo al pie de las sierras, era el galpón de herrería y carpintería, ya que en la misma estancia se hacían todos los trabajos de mantenimiento.
En 1928 una importante confitería de la ciudad de Córdoba, La Oriental, alquila el salón de “La Casa de Campo” para montar una sucursal con el nombre de la estancia. |
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| Su original y refinado mobiliario conformado por mesas de mármol, percheros y vajilla de plata, servían de escenario a reuniones y fiestas, donde se lucía el esplendor de antaño. Este negocio funcionó con mucho éxito por dos años, luego cerró. El señor Eduardo Pascuale lo reabre hacia fines de 1930 hasta 1933, etapa en la cual comienzan a venir turistas europeos, y tanto la confitería como el hotel permanecen abiertos todo el año.
Hacia fines de la década del 30, los hermanos Juan y Ugolino Giardino, fundadores del pueblo y oriundos de Capital Federal, adquieren la estancia levantando la hipoteca existente. Es tal el deseo de conformar un poblado en la zona que un par de años después realizan el primer remate de lotes con personalidades y publico en general, traídos desde Buenos Aires en un tren alquilado por la familia Giardino especialmente para la ocasión.
Los terrenos que venden son los que bajan desde la entrada de la estancia hacia el pueblo. El remate se lleva a cabo en el salón principal de la “Casa de Campo”, el 24 de septiembre de 1936 considerada fecha de fundación de nuestra villa. Los hermanos Giardino son quienes construyen las principales instituciones del pueblo: el colegio religioso, la iglesia, la gruta, una maternidad modelo para la época -hoy centro de salud-, el cine teatro, el correo, la policía, la usina eléctrica y el dique “San Juan” que pertenecía al hotel y proveía de agua corriente al incipiente pueblo fundado, situación que se mantiene hasta la actualidad.
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El actual “Edificio Central” fue levantado en 1938 y su primer número de teléfono (el 2) era de Huerta Grande. El número 1 correspondía a la municipalidad de Huerta Grande.
Desde ese momento hasta la fecha la Estancia Alto San Pedro funciona como hotel. Su explotación estuvo a cargo de distintos dueños. |

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